Trabajar en el sur de Chile implica una ecuación clara: menores ingresos promedio y mayor informalidad laboral que en la capital, pero también menores tasas de desempleo en algunas regiones y mejores indicadores de seguridad y entorno. Los datos oficiales permiten observar esta realidad con mayor precisión.
Mercado laboral: empleo e informalidad
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación nacional se ubicó en torno al 8% durante 2024. En contraste, la Región de Los Lagos registró tasas cercanas al 6–7% en distintos trimestres del mismo año, mientras que en Los Ríos y La Araucanía la desocupación se ha movido en rangos similares o levemente superiores al promedio nacional.
Sin embargo, la informalidad laboral es significativamente más alta en el sur. El INE informó que en regiones como Los Ríos la tasa de ocupación informal ha superado el 30%, cifra superior al promedio nacional (en torno al 26%). Esto significa que una proporción relevante de trabajadores no cuenta con contrato formal ni cotizaciones previsionales.
Ingresos: brecha respecto a la Región Metropolitana
Según la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2023 del INE, el ingreso laboral promedio mensual nacional superó los 800 mil pesos líquidos. En la Región Metropolitana el promedio fue considerablemente mayor, mientras que en Los Lagos y Los Ríos los ingresos promedio se ubicaron entre 10% y 15% por debajo del promedio nacional.
Esta diferencia salarial es uno de los principales factores que explica la percepción de “menos oportunidades”, especialmente en empleos profesionales y de alta especialización.
Actividad económica regional
El Banco Central de Chile, a través de sus informes regionales y el IPoM 2024, ha señalado que el crecimiento económico en regiones del sur está fuertemente concentrado en sectores como salmonicultura, agricultura, forestal y turismo. Estos sectores generan empleo, pero son más sensibles a ciclos económicos, estacionalidad y condiciones internacionales, lo que limita la diversificación productiva.
La menor diversificación industrial reduce la oferta de empleos de alta productividad en comparación con la Región Metropolitana.
Seguridad y calidad de vida
En materia de seguridad, la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC) del INE ha mostrado que varias regiones del sur presentan tasas de victimización por delitos violentos inferiores al promedio nacional. Mientras el país ha registrado tasas cercanas al 8–9% de hogares víctimas de delitos violentos en los últimos años, regiones del sur han mostrado porcentajes menores en algunos periodos medidos.
Estos indicadores se suman a factores no económicos como menor congestión vehicular, menor tiempo de traslado y mayor acceso a entornos naturales, aspectos que influyen directamente en la percepción de calidad de vida.
Medio ambiente: la paradoja del aire
El Ministerio del Medio Ambiente ha informado en sus Reportes del Estado del Medio Ambiente que ciudades del sur presentan episodios críticos de contaminación por material particulado fino (MP2,5) durante el invierno, principalmente por uso de leña para calefacción. Comunas como Osorno, Temuco y Coyhaique han estado entre las más afectadas en mediciones históricas.
Esto evidencia que la idea de “aire puro” en el sur es estacional y depende del tipo de calefacción y condiciones climáticas.
Desigualdad territorial
La OECD ha advertido en su Estudio Económico de Chile 2025 que el país presenta importantes brechas territoriales en productividad, salarios y acceso a servicios, señalando que las regiones fuera de la capital enfrentan mayores desafíos para atraer inversión y empleo de alto valor agregado.
Conclusión
Los datos oficiales muestran que trabajar en el sur de Chile no significa necesariamente mayor desempleo, pero sí menores ingresos promedio y mayor informalidad laboral que en Santiago. A cambio, ofrece menores tasas de victimización en varias regiones, menos congestión y un entorno natural que impacta positivamente en la percepción de bienestar.
La decisión, entonces, no es solo económica. Es territorial, familiar y personal.

