En el sur de Chile, la llegada del otoño y el invierno no solo implica bajas temperaturas y lluvias persistentes. También trae consigo una reducción significativa de horas de luz natural, un factor que —según evidencia científica— podría influir directamente en el rendimiento laboral y la salud mental.
Diversos estudios internacionales han demostrado que la luz solar cumple un rol clave en la regulación del ritmo circadiano, el reloj biológico que organiza los ciclos de sueño y vigilia. Cuando la exposición a luz diurna disminuye, el organismo puede experimentar alteraciones hormonales que afectan la energía, la concentración y el estado de ánimo.
El neurocientífico Charles Czeisler, de la Universidad de Harvard, ha documentado que la luz es el principal sincronizador del sistema circadiano. Sin suficiente luz natural durante el día, el cuerpo puede producir más melatonina —hormona asociada al sueño— en horarios inapropiados, generando fatiga y menor alerta mental.
🧠 ¿Cómo afecta esto al trabajo?
Una investigación publicada en el Journal of Clinical Sleep Medicine por la Universidad Northwestern (2014) comparó trabajadores con acceso a ventanas frente a aquellos que desempeñaban labores en oficinas sin luz natural directa.
Los resultados indicaron que quienes trabajaban con exposición a luz diurna:
- Dormían en promedio 46 minutos más por noche.
- Presentaban mejor calidad de sueño.
- Reportaban mayor bienestar general.
El descanso adecuado es un factor determinante en la productividad, la toma de decisiones y la prevención de errores.
🌧 El sur y la menor exposición solar
En ciudades como Puerto Montt, Puerto Varas, Castro, Coyhaique o Punta Arenas, los meses de invierno pueden registrar jornadas con menos de nueve horas de luz, además de una alta frecuencia de nubosidad.
A esto se suma que muchas personas ingresan a sus trabajos antes del amanecer y salen cuando ya ha anochecido, reduciendo aún más la exposición a luz solar directa.
Especialistas advierten que esta combinación puede favorecer:
- Cansancio persistente.
- Baja motivación.
- Dificultad para concentrarse.
- Cambios en el estado de ánimo.
La Asociación Americana de Psiquiatría reconoce el Trastorno Afectivo Estacional (TAE) como una condición vinculada a la disminución de luz natural en ciertas épocas del año, con síntomas que incluyen fatiga y bajo ánimo.
☀️ Luz solar y serotonina
Un estudio publicado en The Lancet demostró que los niveles de serotonina, neurotransmisor asociado al bienestar y la energía, son más altos en días soleados en comparación con jornadas nubladas.
Esto podría explicar por qué en temporadas de baja luminosidad algunas personas reportan menor entusiasmo y productividad.
💼 ¿Se puede mitigar el efecto?
Expertos recomiendan medidas simples que podrían ayudar a compensar la menor exposición solar:
✔ Aprovechar las horas de luz para realizar pausas al aire libre.
✔ Ubicar espacios de trabajo cerca de ventanas cuando sea posible.
✔ Incorporar iluminación artificial de espectro similar a la luz natural.
✔ Fomentar actividad física en horarios diurnos.
En países con inviernos prolongados, incluso se utiliza luminoterapia como complemento para reducir síntomas asociados a la falta de luz.
🌿 Un factor silencioso pero relevante
Si bien no existe un porcentaje exacto universal sobre cuánto disminuye la productividad por falta de luz, la evidencia científica es consistente en señalar que la exposición a luz natural está vinculada al bienestar, la regulación del sueño y la eficiencia cognitiva.
En el sur de Chile, donde la menor luminosidad es parte del ciclo anual, el debate cobra especial relevancia, especialmente en sectores laborales que operan en espacios cerrados.
Más que un detalle climático, la luz solar podría ser un componente clave —y muchas veces subestimado— en el desempeño laboral y la salud mental.

