El proyecto ubicado en Frutillar nació durante la pandemia a partir de una pregunta distinta: en lugar de definir qué construir en el terreno, sus impulsores buscaron determinar qué necesitaba el lugar. El resultado es una propuesta turística basada en restauración del entorno y economía circular.
Un proyecto turístico que comenzó antes de recibir visitantes
En Frutillar, un proyecto turístico decidió comenzar su historia de una manera poco habitual: antes de pensar en sus huéspedes, puso el foco en el territorio donde se instalaría. Se trata de Cancagua, iniciativa que forma parte de los casos abordados por Travesía Circular, serie documental de País Circular dedicada a mostrar proyectos vinculados con innovación y economía circular en la Región de Los Lagos.
La propuesta busca llevar a la práctica el concepto de turismo regenerativo, un modelo que va más allá de reducir el impacto ambiental de una actividad turística y que plantea la posibilidad de generar una contribución positiva sobre el territorio.
De un proyecto hotelero a una mirada sobre el territorio
Según relata el propio proyecto, la idea inicial era desarrollar un hotel. Sin embargo, durante la pandemia el proyecto se detuvo y sus impulsores, Luciana y Mario, replantearon la pregunta inicial.
En lugar de preguntarse qué querían construir, comenzaron a observar qué necesitaba el terreno. La respuesta, explican, estaba en elementos que ya formaban parte del lugar: el agua, el bosque y las especies nativas. Desde esa perspectiva se comenzaron a tomar decisiones orientadas a intervenir el espacio procurando mantener sus características naturales y recuperar parte de los ecosistemas presentes.
Más de 3.000 especies nativas
Uno de los principales componentes del proyecto corresponde a la restauración del paisaje. De acuerdo con la información entregada por Cancagua, se han reforestado más de 3.000 especies nativas del sur de Chile, buscando recuperar la vegetación y biodiversidad del terreno.
El paisaje también fue trabajado respetando la topografía original, mientras que en la construcción se incorporaron maderas recuperadas y reutilizadas.La propuesta se complementa con sistemas destinados a disminuir el impacto asociado al consumo de recursos.
Entre ellos se encuentra un humedal depurador para el tratamiento de aguas, además de sistemas de geotermia y aerotermia destinados a mejorar la eficiencia energética del proyecto.

Una piscina que funciona con procesos biológicos
Uno de los elementos más llamativos de Cancagua es su biopiscina climatizada. A diferencia de una piscina convencional, el sistema utiliza procesos biológicos y plantas para el tratamiento del agua, buscando reproducir parte del funcionamiento de un ecosistema natural sin depender de los sistemas químicos tradicionales utilizados para su mantención. Cancagua sostiene que se trata de la primera biopiscina climatizada de estas características en el mundo. Esta afirmación corresponde al propio proyecto y no fue posible verificarla de manera independiente con una fuente internacional, por lo que debe entenderse como una descripción entregada por sus responsables.
Más allá de esa característica, el sistema representa uno de los ejemplos concretos de cómo el proyecto busca incorporar principios de regeneración y economía circular dentro de una experiencia turística.

¿Qué significa realmente turismo regenerativo?
El concepto de turismo regenerativo plantea una diferencia respecto de los modelos tradicionales de sostenibilidad. Mientras la conservación busca principalmente proteger aquello que existe y el turismo sostenible apunta a reducir los impactos negativos de la actividad, la mirada regenerativa propone contribuir activamente a mejorar las condiciones del territorio. En el caso de Cancagua, esto se traduce en acciones como la reforestación con especies nativas, recuperación del paisaje, tratamiento natural de aguas, reutilización de materiales y utilización de tecnologías destinadas a reducir el consumo energético. La idea es que la experiencia turística no se limite a ocupar un espacio natural, sino que pueda contribuir a su recuperación.
Cancagua forma parte de Travesía Circular
El proyecto de Frutillar fue incluido entre los 20 casos de Travesía Circular, iniciativa audiovisual de País Circular que busca mostrar experiencias relacionadas con economía circular e innovación sostenible desarrolladas en la Región de Los Lagos. La serie presenta a la región como un espacio donde distintas empresas e iniciativas están explorando nuevas formas de relacionarse con los recursos naturales, los procesos productivos y las comunidades. En el caso de Cancagua, el foco está puesto precisamente en cómo un proyecto turístico puede incorporar principios regenerativos desde su etapa de diseño y construcción.
Un modelo que busca ir más allá de la experiencia turística
La propuesta plantea una pregunta que está adquiriendo cada vez mayor relevancia para destinos como Frutillar: ¿cómo desarrollar turismo sin que el territorio sea solamente el escenario de la experiencia?
Para Cancagua, la respuesta pasa por diseñar el proyecto considerando desde el inicio el agua, la biodiversidad, los materiales utilizados y el consumo energético. Así, la experiencia para el visitante —incluida la posibilidad de disfrutar de una biopiscina climatizada con vista al paisaje de la zona— sería solamente la parte visible de un trabajo que comenzó mucho antes de que llegara el primer huésped.
En una Región de Los Lagos donde el turismo depende directamente de sus paisajes, ecosistemas y patrimonio natural, este tipo de iniciativas abre también una discusión más amplia sobre cómo crecer turísticamente sin perder aquello que hace atractivo al territorio en primer lugar.

